Bautismo I

10 de Diciembre de 2021
Villar Regina a General Dorrego – 535km

11 de Diciembre de 2021
General Dorrego a La Plata – 589km

Frente a la YPF de la Plaza Primeros Pobladores de Villa Regina, a media cuadra de la avenida principal de la localidad, fue donde nos despertamos por primera vez en la Mecha. Sin baño habilitado, todavía dependíamos totalmente de las estaciones de servicio.

El primer día de viaje completo fue a una velocidad promedio de 60km/h, con picos que rozaron los 70 pero no más que eso. Mucha cautela en nuestros primeros kilómetros por no decir cagazo. Las agujas encargadas de indicar la temperatura del motor y la presión del aceite se mantuvieron constantes justo en el lugar que nuestro amigo y profesor del curso de mecánica -Guagua- nos había dicho que tenían que estar.

Cerca de las 22hs llegamos a General Dorrego. 535 kilómetros en once horas fue nuestra marca. Nos habíamos propuesto vivir el primer mes de viaje como si fuesen unas vacaciones. No tener nuestra casa rodante terminada fue la excusa ideal para comer en una parrilla al costado de la ruta. Panza llena, corazón contento y a dormir junto a los camiones nuevamente en una YPF.

Al día siguiente volvimos a salir recién pasadas las 11am porque lo de las vacaciones nos lo tomamos muy en serio. Esta vez fueron 589 kilómetros. Entramos a La Plata a las once de la noche. Era un sábado así que tuvimos nuestro bautismo de tránsito en una gran ciudad, alguna arrinconada de algún colectivo y bocinazos por todas partes. Nos esperaban unas amigas así que estacionamos en frente de su casa ya palpitando el recital del día siguiente.

Domingo 12 de diciembre. Lo conseguimos. La Mecha queda en un estacionamiento y día completo para disfrutar del recital de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en el Estadio Único de La Plata. Bueno, no tan rápido. El disfrute estuvo interrumpido -pero sólo momentáneamente- por un leve percance. En un confuso episodio, que al día siguiente catalogamos como un tumulto auto-inflingido, un grupo de muchachos “amigos de lo ajeno” lograron de manera muy profesional que nuestros celulares pasen de nuestros bolsillos a los suyos. Así es. De repente el día que veníamos visualizando como objetivo hace casi un mes, nos encontraba “desnudos” -y no lo digo en el sentido en que los jóvenes se refieren a una situación de máxima confianza y victoria-. Estábamos desnudos porque fue lo que sentimos por un ratito y los días siguientes al quedar de repente incomunicados totalmente.

Acá iban las fotos perdidas en el encuentro con los amigos de lo ajeno
Esta era de cuando nos levantamos en Villa Regina
Esta llegando al recital

Casi como reflejo o como mecanismo de auto-defensa, decidimos hacer como si nada hubiese sucedido. Después de algunas puteadas y llantos de desesperación, nos comprometimos a disfrutar lo que quedaba del recital (ni siquiera había comenzado) de la manera en que lo habíamos planeado. Al prenderse las luces tendríamos tiempo de “enfrentar” la realidad.

No fue el recital ideal pero bastante lo disfrutamos. Muy lejos del “si sucede conviene” fue una recontra cagada. Pero una cagada que superamos y que también nos mostró muy rápidamente que no estábamos solos en la ruta. Esa familia y esos amigos que ahora no teníamos cerca en el día a día, podían estar cerca a la distancia y a eso se le sumaba una enorme comunidad de personas que se había creado a través de las redes sociales. De ahí iba a venir el empuje que -todavía no lo sabíamos- íbamos a necesitar más de una vez que pensamos que el proyecto no caminaba y que la nafta no nos iba a dar.

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