10 de Enero de 2022 – San Clemente del Tuyú a Mar de Ajó (55km)
11 de Enero de 2022 – Mar de Ajó a Pinamar (55km)
13 de Enero de 2022 – Pinamar a Mar del Plata (128km)
Barrio Alfar, Mar del Plata. A la mañana fuimos a la playa bordeando un arroyito por un camino muy verde, repleto de lechuzas. Un verdadero bosque después de haber habitado puro cemento en La Plata, Rosario y Buenos Aires en los últimos días. Toda mi infancia pasé mis vacaciones a pocas cuadras de acá y nunca se me hubiese ocurrido que esto existía. Esto también es parte del viaje. Conocer los lugares de otra manera.
Almorzamos con Meli -una amiga que Juli conoció en sus años de facultad de periodismo en La Plata- y Pale -su pareja surfer que nos estuvo cebando estos días para enseñarnos a subir a las olas-. Juntos viajaron a dedo por México hace menos de un año, por separado recorrieron distintas partes de Latinoamérica e incluso él anduvo buscando olas por Australia y Nueva Zelanda. Veníamos a saludarlos y seguir camino pero nos quedamos dos días escuchando sus historias de viaje entre tacos, asado y alguna que otra birrita.
Hoy vamos a ver a otra amiga que está de vacaciones en la «Buenos Aires con playa” y después queremos seguir camino a Miramar. No llegamos a hacer dos cuadras arriba de la Mecha cuando Juli grita: “Me están robando”; “Me están sacando toda la plata”; “Pará, pará”.
No entiendo nada.
“Me están llegando mails de transferencias a Mercado Pago”; “Nos están robando todo”. Sin terminar de entender qué está pasando, le digo a Juli que volvamos a lo de Meli. Damos la vuelta a la manzana y nos estacionamos frente a su casa.
Bajamos rápido y, mientras yo le cuento la situación a nuestra amiga, Juli ya está dando de baja mercado pago. Le explico brevemente a Meli lo poco que entendemos y empiezo a llamar al banco de Juli para dar de baja la tarjeta. “Ya está, nos sacaron todo” me dice Juli. En minutos vaciaron la cuenta de MP y la cuenta del banco que estaba adherida. “Pidieron un préstamo” grita Juli. “¡Basta, no puede ser! ¡Que nos paren de pasar cosas!”. Juli expresa todo lo que yo no puedo. La procesión, y la angustia, va(n) por dentro.
Nos pasamos toda la tarde peleando con gente por teléfono y dando de baja todo lo que pudiera estar en el celular de Juli, que nos habían robado hace un mes. No sabemos cómo pero lo desbloquearon. Después nos íbamos a enterar que hacen algo así como copiar las credenciales y acceder a través de una computadora, genios de la informática (?.
Lo que no podemos decir es que no sea gente capacitada la que nos está arruinando nuestro primer mes de viaje.
Llega la noche y el saldo final es que nos robaron lo poco que había en la cuenta de Mercado Pago, nos sacaron en negativo en el banco -porque ahí no había ni un peso- y pidieron un préstamo de 30 mil pesos por la aplicación. Hicimos todas las denuncias correspondientes y ahora queda esperar a ver cuánto tenemos que pelearnos para que el banco y Marquitos Galperin se hagan cargo de que violaron sus medidas de seguridad.
Los días siguientes la pasamos mal. Somatización, con fiebre incluida, durante una semana pero recibimos todo el amor de Pale y Meli que nos mimaron y acompañaron hasta que estuvimos listos para salir de nuevo. Aunque en ese momento no lo sabíamos, era el último capítulo del bautismo. El lunes 17 de enero salimos hacia Necochea -Miramar quedó descartado por falta de tiempo- y dejamos atrás de una vez por todas el complicado comienzo de viaje.





