Necochea y Pehuén-Có

22 de Enero de 2022 – Mar del Plata a Necochea (189km)

24 de Enero de 2022 – Necochea a Pehuén Có (325km)

“En Necochea hace frío y hay mucho viento”. Yo sabía eso de chiquito. ¿Cómo lo sabía? Lo había escuchado una y otra vez de la boca de mis tíos, mi abuelo y mi viejo. Cuando llegamos con la Mechi comprobé que quizás esa afirmación era producto de su amor (los refutadores lo llaman fanatismo) por Mar del Plata y una especie de rivalidad que habría en su momento con la ciudad balnearia vecina.

Pasamos dos días hermosos, de mucho calor, conocimos el río Quequén y yo me llevé una imagen mucho más linda de la que me habían pintado. Santi (un amigo de Juli) fue nuestro guía turístico y asador esos días. Yo amanecí con un poco de fiebre el día del asado pero después de todo lo que veníamos pasando decidí fingir que esa fiebre no existía, que un ibuprofeno era todo lo que necesitaba para poder comer, tomar, estar al sol y disfrutar de una vez por todas el viaje. Otra vez no. (Para quienes no vienen siguiendo la historia les resumo con que hace menos de cincuenta días que estábamos viajando y prácticamente un mes entero nos lo habíamos pasado enfermos, aislados o haciendo trámites por robos sufridos).

Puente colgante Necochea-Quequén
El río Quequén

El efecto de la droga sumado a la negación absoluta a tener un nuevo problema hicieron que me sienta bárbaro todo el día y podamos disfrutar del río, el asado y unos vinitos. Esa misma tarde empezamos a romper nuestro miedo / vergüenza a ofrecer “canjes”. Fuimos por los churros de “El Topo” y fue todo un éxito: media docena a cambio de una historia en Instagram. Tomá pa vos. Altos influencer. 

Santi estrenó nuestra parrilla con un gran asado

Al otro día seguimos ruta para Pehuén-Có. Ahí vivían la Negra y Ani, dos amigas que habíamos recibido en Neuquén cuando ellas pasaron viajando en su Mb180. Compartimos unos días con ellas, vimos sus característicos atardeceres sobre el mar y hasta conseguimos otro canje por comida y cervezas. Era muy lindo al principio pero de a poquito nos fuimos dando cuenta que los canjes también implicaban comer frío y algunos esfuerzos. No era “comer gratis” como pensamos las primeras veces.

Juli al volante
Atardecer en Pehuén-Có
Día de playa

Las tres noches que pasamos en Pehuen, dormimos en el patio de la casa de la Negra y Ani y tuvimos varios momentos para compartir y charlar sobre lo que nos venía pasando. Sus experiencias viajando, sus miedos y sus formas de encarar lo que les fue presentando el camino, nos hicieron sentir más acompañados en lo que venía siendo un arranque movidito.

Si bien no soy un gran adepto a las limpiezas energéticas, tengo que admitir que nos regalaron un sahumo que prendimos varios días seguidos en la Mechi para ahuyentar lo que sea que nos estuviera persiguiendo. Y, nobleza obliga, no volvimos a tener ningún gran inconveniente. Creer o reventar. Cosa e mandinga.

Bosque energético I
Con Ani y la Negra
Bosque energético II

Comentar

Colaborar