Rosario a Buenos Aires con Covid

23 de Diciembre de 2021

Funes a Rosario (Santa Fé) – 17km

24 de Diciembre de 2021

Rosario a Ciudad Autónoma de Buenos Aires – 308km

Necesito un poco de paz.

No doy más.

Estoy manejando la Mecha por la autopista, casi entrando a la Ciudad de Buenos Aires. Juli está volando de fiebre. Desde Rosario que no nos hablamos y no me acuerdo porqué. Es obvio que el tema de desacuerdo es una excusa para escupir esto que nos pasa y es que no damos más. Necesitamos pelearnos con alguien y putear a alguien. ¿Y a quién tenemos cerca? A nosotros mismos.

Venimos de compartir tres días junto a Jori, Guille y sus hijos en Funes. En tiempo récord nos terminaron la instalación de agua, el baño y algunos detalles que quedaban dando vueltas para tener nuestra casita en condiciones. El cansancio después de tres días de trabajo de sol a sol valía la pena porque ahora se acababan las malas. Ayer estuvimos feriando en la costanera de Rosario todo el día con el objetivo de llegar con algo de plata a CABA donde pensábamos pasar las fiestas con la familia.

Jori y Guille terminando nuestra instalación de agua

Todo parecía encaminarse para por fin poder relajarnos, después de un arranque de viaje extremadamente intenso, pero no. Juli está con fiebre y no podemos exponer a nuestras familias -abuelos y abuelas incluídos- a un posible contagio. Es todo muy rápido. Hace dos horas estábamos entrando a un hospital en Baradero -una localidad entre Rosario y CABA- para que hisopen a Juli y le den una inyección buscando aliviar la congestión y bajar la fiebre.

Nos desviamos del camino y fuimos a Baradero porque en Buenos Aires todos los centros de hisopado están saturados. Decidimos seguir para llegar al departamento de mi hermano y poder pasar el aislamiento -en caso de ser positivo el test- en un departamento y no en la Mecha. No vamos ni dos semanas de viaje y ya siento que viajamos hace años. Sólo veníamos a la “gran ciudad” para pasar las fiestas con la familia y todo indica que las vamos a pasar “aislados” en un departamento y con la camioneta en un estacionamiento.

Es todo demasiado rápido. No llegamos a procesar toda la gente que venimos conociendo, la comunidad que se armó alrededor de nuestro viaje, el cambio de vida que hicimos. No terminamos de salir de una mala que ya viene la otra. Hace quince minutos le dije a Juli que no puedo más. Lloramos juntos pero no encontramos ninguna solución. Fue sólo una descarga. Los dos necesitamos que nos abracen y nos digan que todo va a estar bien. Ninguno se lo puede decir al otro.

Todavía no lo sabemos pero el hisopado va a dar positivo. 

Vamos a pasar ocho días aislados en el departamento de mi hermano mientras nuestros ahorros se van en ocho días de pago de estacionamiento. Juli va a volar de fiebre algunos días pero todo va a pasar.

Desinfectando todo antes de irnos

Vamos a reirnos para no llorar cuando se nos corte la luz día por medio con los más de 30 grados constantes en la muy bien llamada ciudad de la furia. Vamos a reirnos y mucho de quienes romantizan la vida en motorhome. Vamos a desencontrarnos algunas veces más pero siempre volviéndonos a reencontrar.

La familia nos visitaba a distancia
Mucho reir para no llorar

Comentar

Colaborar