Viaje de Prueba

Llegamos a Neuquén un 30 de diciembre y el 9 de enero siguiente ya estábamos yéndonos por diez días a la Cordillera de los Andes. La cama que tenía armada y un anafe eran todo con lo que contábamos. 

Previamente fuimos a un mecánico de mucha confianza pero que poco sabía del modelo. Nos cambió el filtro de aire y el aceite del motor. Nuestros precarios conocimientos de mecánica nos indicaban que bastaba con eso para solucionar los grados de temperatura por encima de lo recomendable que levantaba el motor.

Con amigos en Pichi Traful
Subida de Collón Curá
Lago Gutiérrez

Claramente el problema no fue solucionado con ese par de cositas y nuestro segundo viaje no fue mucho mejor que el primero. De Neuquén Capital a San Martín de los Andes son 400km de distancia aproximadamente. Fueron más de diez horas de viaje con tres o cuatro paradas técnicas al costado de la ruta para que el motor de la Mecha “descanse” y baje un poco la temperatura. Sabíamos que la temperatura no debía pasar los 90º pero la subida del Collón Curá -que estábamos haciendo a 20km/h en segunda- nos impedía cumplir con esa única regla de cuidado que conocíamos.

Más de 90º marcaba la aguja, más de 35º afuera y el sol pegándonos de lleno en ese mediodía de enero. Frenamos al costado de la ruta asustados. Escuchábamos venir desde adentro del motor -que pretendíamos que nos lleve a Alaska- un sonido prácticamente igual al que hace el aceite del disco cuando caen las primeras torta fritas. En pánico, y claramente atontado por la situación, atiné a querer abrir la tapa del radiador. Tuve mucha suerte porque mientras la giraba, sentí la presión del agua que tenía un sólo destino: mi cara. Llegué a cerrarla evitando lo que hubiese sido sin dudas una quemadura de tercer grado y un ego dañado de por vida.

Varios meses después, al ir conociendo la mecánica particular de la mb y de los autos en general nos fuimos dando cuenta que ese día podríamos haber fundido el motor. Pero en ese momento seguimos viaje como si nada hubiese pasado y unos minutos antes del atardecer, después de 10 horas y 43 minutos, llegamos al camping del lago Lácar a pasar nuestra primera noche a bordo de la Mecha.

Lago Mascardi
San Martín de los Andes
Probando la futura casita

Fueron once noches. Dos días completos de viaje (la vuelta, en este caso desde Bariloche, también nos demandó más de diez horas) y nueve días de recorrer distintos lagos y campings entre San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Bariloche. 

Disfrutamos mucho esos días y a pesar de que usamos nuestra Mecha prácticamente como si fuera una carpa -cocinábamos y comíamos afuera, usábamos los baños de los campings, etc- esos días nos sirvieron para tomar la primera decisión de la distribución. Nuestra cama no podía estar a lo ancho de la camioneta como la tenía nuestro amigo Laucha. Ciento sesenta y cinco centímetros no eran de ninguna manera el espacio suficiente para estirarme mientras dormía. Nada grave pensando en once noches de vacaciones, pero para vivir queríamos un poco más de comodidad.

Volvimos de la cordillera sabiendo que nuestra futura casita iba a tener baño y que nuestra cama -por más que haya que armarla y desarmarla todos los días- iba a ir a lo largo. Primer pasito hacia la camperización.

Comentar

Colaborar